El aprendizaje desde los fracasos

Hay mucha gente a la que cada mañana deberíamos agradecer lo que ha hecho por nosotros. Por ejemplo, cuando suena el despertador y encendemos la luz…

¡Gracias Thomas! ☺ ☺ ☺

La historia de éxito de Thomas Edison es conocida por todos. Es el inventor más prolífico de la historia, con cerca de 1.200 patentes. Sus aportaciones al mundo del cine… Su genio y actividad significó una transformación en la actividad de inventar.

Y entre todos sus éxitos, también tuvo cientos de fracasos previos. Y lo sabemos porque él mismo nos lo cuenta en su famosísima frase: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Saco este asunto a colación porque en el proceso de búsqueda de una oportunidad profesional no es frecuente que en la primera ocasión, en el primer proceso, se alcance el objetivo. ¿Y qué ocurre ante el “primer fracaso”? No somos máquinas con un interruptor ON y OFF, tenemos nuestro corazoncito y nuestros tiempos. Aprender de los fracasos y aprender a gestionar nuestros estados de ánimo es parte del viaje.

Las personas somos todas únicas y diferentes, sin embargo, tenemos muchas cosas en común. Muchas personas, tú seguro que conoces a varias, han pasado por esta situación. Cuando han conseguido la bombilla y les preguntamos de qué manera sortearon los obstáculos del proceso, sus recomendaciones giran alrededor de los siguientes tips:

• Pregunta a personas que han pasado por ese proceso, cómo lo han hecho. Prueba nuevos caminos.
• Pide feedback. Cuando te lo den, responde “gracias”: el feedback es un regalo.
• Reconoce tus áreas de mejora, diseña un plan de mejora personal y llévalo a la práctica.
• Reconoce tus fortalezas. Apaláncate en ellas.
• Cuando estés reflexionando, utiliza un tono respetuoso contigo mismo.
• Aprende a registrar y a comprender tus reacciones emocionales. Luego aprende a gestionarlas.
• Busca apoyos para los momentos más difíciles. Todos tenemos nuestras personas “de corcho”, que cuando estamos hundidos nos ayudan a salir a flote y nuestras personas “de recarga”, con las que después de compartir una cerveza nos sentimos mejor que antes.

Desde un revés, además de seguir buscando la bombilla de un modo más eficiente, también puedes reforzar tus competencias de gestión personal. Este es el aprendizaje. Para toda la vida.

Escrito por María José Lasarte.

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